
Creo que es un error limitar el encuentro entre los niños, los jóvenes y los libros a algo académico y cuantificable, pues le niega toda posibilidad de placer, goce, creatividad; es decir, de humanitario y vital, a la lectura y la escritura como puentes entre los libros y los seres humanos.
El libro como ser vivo que engendra sensaciones, pensamientos, contradicciones, preguntas, incomodidades... no debe seguir siendo tratado como un objeto inerte condenado a vivir en un sitio empolvado, impregnado de un silencio triste y sepulcral.
Todos los que trabajemos en la construcción de espacios amables para el encuentro digno entre los libros y nuestros jóvenes, si deseamos ocupar un espacio multicolor y alegre en sus mentes y sus corazones, tenemos que interpretar y poner en práctica lo dicho por el maestro Sábato en su texto Antes del Fin: “Cuando me detienen por la calle, en una plaza, o en el tren, para preguntarme qué libros hay que leer, les digo siempre: lean lo que les apasione, será lo único que los ayudará a soportar la existencia”.
MIGUEL FERNANDO CARO GAMBOA
Director Fundación Escribir No Muerde
Tomado del libro “Viva lo Breve 2003” |

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Somos una familia conformada por dos escritores colombianos nacidos en nuestro Valle del Cauca multicolor y hermoso, y nuestra pequeña hija Alanna, maestra del asombro.
Juntos estamos compartiendo con la gente nuestro amor por los libros, la lectura y la escritura, a través de nuestra organización sin ánimo de lucro, dedicada a promover con alegría y creatividad el acercamiento, el reconocimiento y la interacción, entre los seres humanos, los libros, la Madre Tierra y sus criaturas. |